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Echale la culpa al infotainment: el por qué del fútbol por doquier

Mi archi-enemigo por elección, Nacho Goano.

Entre bostezos y con los ojos hinchados prendo el televisor y una vez más, como me pasa cada mañana, resulta que en todos los canales de noticias están hablando de deportes. Y yo quiero saber quién va a hacer un paro, si mataron a alguien en el Conurbano y con quién se va a reunir Cristina más tarde. Pero antes me tengo que desayunar el fútbol. Ese bendito segmento omnipresente al cual no le importa si afuera no pasa nada o pasa todo, él siempre está. Con esa cortina musical pop-dance inspirada en el menú principal de algún juego de Play Station que es casi tan odiosa como la que pasan en C5N cada vez que se muere alguien merecedor de una dosis de solemnidad extra.

No me gusta el fútbol. No esperen que este post sea objetivo, no lo va a ser.

Yo soy ese que durante la adolescencia, cuando todos sus amigos se reunían a mirar un partido de quien fuera, se llevaba un Game Boy y se pasaba horas jugando al Tetris (sí, al Tetris) mientras los demás aullaban frente a la pantalla porque la pelota de turno no había entrado donde la audiencia quería. Ese que mientras esperaba que bajara la redentora barrita rectangular al ritmo de Korobéiniki, escuchaba a los opinólogos graduados magna cum laude en la prestigiosa Universidad de la Sarasa evaluar minuciosamente cada jugada, creyendo realmente que ellos lo podrían haber hecho mejor.

No. No esperen que este post sea objetivo.

La alternancia constante entre hard news (noticias del ámbito de la política, legal o científico) y soft news (noticias atemporales relacionadas al deporte o al espectáculo) no es un invento argentino. De hecho es un producto del Infotainment (“Info”, de Información y “tainment”, de entertainment, o entretenimiento en inglés), un formato que surgió en EEUU tras el advenimiento de los canales de noticias, de esos que abren las 24 horas como CNN, a finales de los 80.

Junto con la aparición de la televisión por cable, florecieron cientos de canalcetes que provocaron una mayor competitividad a la hora de ofrecer contenidos. De ahí el “zapping” y esa frase que cuanto más crece la oferta, más repetimos hasta el hartazgo: “un millón de canales y nada para ver.”

Quizás no sea casualidad que junto con la multiplicación de señales televisivas se dispararon los casos de trastornos por

La cantidad de chicos en EEUU bajo la macabra influencia del Ritalín se sextuplicó en doce años. ¿Casualidad? Espero que no, sino este gráfico no sirve para nada.

déficit de atención y el consumo de Ritalin en los chicos (de un millón en 1988 a seis millones en 2000). O quizás sí. No lo se.

El asunto es que tras tal cambio de paradigma, los canales informativos se vieron obligados a encontrar una manera de mantener al televidente enganchado y lo más lejos del control remoto posible.

Y el infotainment fue la solución porque alimentándonos fútbol a la fuerza logró crear ese balance necesario entre solemnidad y liviandad: un muerto en Recoleta, fútbol. La inflación en julio fue del 2 por ciento, fútbol.

Intenté encontrar algún estudio que dijera exactamente cuánta cobertura diaria tiene el fútbol en los segmentos deportivos de Argentina (especialmente en el prime time televisivo) pero no pude, aunque encontré un gráfico que describe la cobertura que le dan los medios en Alemania en comparación con otros deportes (y Alemania es un país futbolero, ¿no?) y ronda cerca del 60 por ciento.

Estoy seguro de que en Argentina es mucho más.

Pero no hay que demonizar al infotainment. No se trata de un complot maquiavélico cuidadosamente delineado para estupidizar a las masas y tenernos controlados con espejitos de colores (aunque muchos opinen que sí). Simplemente es una cuestión de oferta y demanda.

En Alemania, el fútbol se lleva casi el 60 por ciento de la cobertura periodística deportiva. La equitación, como es lógico, no le importa a nadie.

Como explicó Richard Evans, editor de Yahoo News en su artículo “El aumento del ‘infotainment’ y su némesis ‘esto no es noticia’,” si al público se lo bombardeara con hard news todos los días “seríamos una nación compuesta de individuos solemnes. Por supuesto, también es importante publicar hard news, y estas sin duda son prioridad, pero si no incluyéramos notas de un tono más liviano para lograr un balance nos volveríamos todos locos.”

Más allá de las minucias de por qué cada vez que prendemos el televisor para informarnos tenemos que aguantarnos el formato sándwich de fútbol/noticia/fútbol (o por estos días, de los juegos olímpicos), es interesante saber de dónde viene esta dinámica.

Nada es casual en el salvaje mundo de la televisión.

El tema es que a mi no me gusta el fútbol.

Y mientras se nos alienta a fingir una sobreexcitación por una disciplina deportiva que una vez terminados los juegos olímpicos se pierde en el olvido por los próximos 3 años y once meses, al menos me queda la honestidad brutal de uno de los comentaristas deportivos de C5N, quien intentando encontrar un aliciente para la seguidilla de pérdidas sufrida ayer por Argentina, intenta traer la calma asegurando que “una vez que regrese el campeonato de fútbol, los JJOO pasarán a ser un tema menor.”

Lo que no me quedó claro es si hablaba de la población del país o del propio canal.

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1 Comment

  1. Muy de vez en cuando escribo comentarios en las paginas pero tu contenido
    me motivo a dejarlo. Muy buen trabajo.

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